viernes

El empleado perfecto

El empleado perfecto

Hay una diferencia fundamental entre un dueño y un empleado
Por Naftali Silberberg

Pregunta:
Estoy buscando un encargado para manejar un nuevo local que acabo de abrir. Dos personas se presentaron por el trabajo, los dos parecen ser honestos y rectos, las credenciales de ambos son aptas para la posición. Los currículos indican que el aspirante A hasta hace poco tiempo fue encargado de un establecimiento, al que manejo con mucho éxito. El aspirante B es un empresario que poseía un negocio similar pero lo tuvo que cerrar al no poder lograr ingresos.
¿A quien contrataría usted?
Respuesta:
Si sigue el razonamiento convencional, irá con el individuo que tuvo éxito en el pasado. Pero pensando fuera de la estructura, sin embargo, debería darle una chance al empresario fracasado.
Hay una diferencia fundamental entre un dueño y un empleado. En general, la función primaria de un empleado es seguir órdenes; él no toma riesgos y no se espera que amplíe el negocio hacia nuevos horizontes. Un dueño, por otra parte, no responde a nadie. Él tiene solamente una preocupación, y es aumentar las ganancias de su compañía. Normalmente, un empresario piensa de forma más independiente y original.
Si bien el aspirante B ha fallado en el pasado, con la dirección y la guía apropiadas - con el cuidado de no aplastar su espíritu emprendedor – hay grandes probabilidades que él pueda llevar su negocio a niveles que el aspirante A no puede siquiera imaginar.

El Ben Ish Jai (Jajam Iosef Jaim, erudito Bagdadí del siglo XIX) utiliza esta analogía para explicar el refrán Talmúdico (Berajot 34b), "en el lugar que se para un Baal Teshuvá (retornante) ni siquiera un perfecto Tzadik(justo) no puede pararse."
El tzadik es similar al empleado, alguien acostumbrado a seguir órdenes. Él nunca ha probado la independencia, nunca ha controlado su propio camino. Aunque es honesto y trabajador en el servicio a Di-s , él nunca ha sentido la necesidad de cambiar las reglas de juego, nunca se sintió tentado por probar otras posibilidades o caminos.
En contraste, el baal Teshuvá hasta ahora era independiente. Él cerró su propia tienda cuando notó que ya no era provechosa, pero en el ínterin probó la libertad y la independencia. Él no seguía ningún sistema de reglas cuando perseguía sus deseos y placeres. Él aprendió a pensar en forma poco convencional y encontrando alternativas para salvar su negocio.
Los dos son muy buenos empleados, los dos quieren mejorar el negocio del Patrón, pero…
"En el lugar que se para un Baal Teshuvá (retornante) ni siquiera un perfecto Tzadik (justo) no puede pararse."

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El empleado perfecto

Hay una diferencia fundamental entre un dueño y un empleado
Por Naftali Silberberg

Pregunta:
Estoy buscando un encargado para manejar un nuevo local que acabo de abrir. Dos personas se presentaron por el trabajo, los dos parecen ser honestos y rectos, las credenciales de ambos son aptas para la posición. Los currículos indican que el aspirante A hasta hace poco tiempo fue encargado de un establecimiento, al que manejo con mucho éxito. El aspirante B es un empresario que poseía un negocio similar pero lo tuvo que cerrar al no poder lograr ingresos.
¿A quien contrataría usted?
Respuesta:
Si sigue el razonamiento convencional, irá con el individuo que tuvo éxito en el pasado. Pero pensando fuera de la estructura, sin embargo, debería darle una chance al empresario fracasado.
Hay una diferencia fundamental entre un dueño y un empleado. En general, la función primaria de un empleado es seguir órdenes; él no toma riesgos y no se espera que amplíe el negocio hacia nuevos horizontes. Un dueño, por otra parte, no responde a nadie. Él tiene solamente una preocupación, y es aumentar las ganancias de su compañía. Normalmente, un empresario piensa de forma más independiente y original.
Si bien el aspirante B ha fallado en el pasado, con la dirección y la guía apropiadas - con el cuidado de no aplastar su espíritu emprendedor – hay grandes probabilidades que él pueda llevar su negocio a niveles que el aspirante A no puede siquiera imaginar.

El Ben Ish Jai (Jajam Iosef Jaim, erudito Bagdadí del siglo XIX) utiliza esta analogía para explicar el refrán Talmúdico (Berajot 34b), "en el lugar que se para un Baal Teshuvá (retornante) ni siquiera un perfecto Tzadik(justo) no puede pararse."
El tzadik es similar al empleado, alguien acostumbrado a seguir órdenes. Él nunca ha probado la independencia, nunca ha controlado su propio camino. Aunque es honesto y trabajador en el servicio a Di-s , él nunca ha sentido la necesidad de cambiar las reglas de juego, nunca se sintió tentado por probar otras posibilidades o caminos.
En contraste, el baal Teshuvá hasta ahora era independiente. Él cerró su propia tienda cuando notó que ya no era provechosa, pero en el ínterin probó la libertad y la independencia. Él no seguía ningún sistema de reglas cuando perseguía sus deseos y placeres. Él aprendió a pensar en forma poco convencional y encontrando alternativas para salvar su negocio.
Los dos son muy buenos empleados, los dos quieren mejorar el negocio del Patrón, pero…
"En el lugar que se para un Baal Teshuvá (retornante) ni siquiera un perfecto Tzadik (justo) no puede pararse."

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